¡Hola, Talca!
Si hay algo que nos enseña el invierno maulino —con esa niebla densa que se asienta en la mañana y el frío que cala hasta los huesos— es que no sacamos nada con apurarnos demasiado. A veces, para ver el camino con claridad, hay que bajar un cambio, mirar…
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